Curarse lleva tiempo

En este articulo quiero hacer referencia a un factor que frecuentemente actúa impidiendo la mejoría, y que constituye un elemento importante en impedir el inicio de la curación. Este elemento es el factor tiempo y el miedo a no mejorar. Frecuentemente, la gente empieza a preocuparse si pasan tres o cuatro meses de tratamiento y no ven resultados. Esta preocupación se incrementa, y se convierte en una fuente de tensión interna y represión emocional que se transmite a la amígdala, una parte del cerebro que constituye el centro del Sistema Nervioso Autónomo, y produce el efecto contrario al deseado, que se agraven los síntomas y que no se inicie la recuperación.

Otras veces la gente mejora con el tratamiento pero entonces, si por cualquier razón los síntomas vuelven, olvidan lo que hacer o pierden la esperanza. Recuerda que la recuperación no es un proceso lineal y que habrá momentos buenos y momentos malos a lo largo del camino. Esto es normal y se trata de mantenerse positivo y centrado usando las técnicas tanto si te sientes bien como si no. Si esperas que hayan altibajos y entiendes que empezar a mejorares algo que lleva varios meses, esto no será un gran problema porque lo habrás previsto con antelación y te lo tomarás relajadamente sin preocuparte y generar tensión interna. Así que sí, habrá momentos en que puedas perder el ánimo, pero estos momentos son parte del camino de curación de la fibromialgia. Se trata de que esto no se convierta en un factor generador de pensamientos y emociones negativas, porque este es el principal factor que impide la mejoría.

 

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Veamos un ejemplo concreto para ver esto mucho más claramente. Supongamos que dos personas empiezan a la vez los dos tratamientos, las dos están haciendo cambios importantes en su personalidad y en su vida. Esos cambios están justo a punto de traducirse en una mejoría física importante. Pero uno de los dos tiene la creencia de que a los dos meses de tratamiento ya debería empezar a ver mejoría y el otro tiene la creencia de que la mejoría puede tardar en llegar 3, 4, o 6 meses. El hecho de pensar que ya debería estar mejorando a los dos meses, se convierte en una fuente de preocupación, incertidumbre, negatividad, que se mentiene en el tiempo generando pensamientos negativos, tensión interna y represión emocional. Lo más probable es que a los cuatro meses uno de los dos habrá mejorado mucho; y el otro habrá mejorado poco o nada.
Este último pensará: estos tratamientos no funcionan, he cambiado mi personalidad y mi vida; pero no he mejorado. Sigo con fibromialgia y con la misma intensidad de síntomas. Lo que no sabe es que muy probablemente el motivo por el que no ha mejorado sea por la tensión interna y represión emocional que produce el hecho de preocuparse repetidamente por no haber empezado a mejorar. Esta situación es algo que le ocurre a muchas personas que inician el tratamiento de Hueftle, y es algo que debes evitar a toda costa: no te pongas fechas preoconcebidas para empezar a mejorar o para conseguir la curación. A algunas personas les lleva unas semanas y a otras incluso varios años.

Si alguien te dijera ahora mismo que estarás mucho mejor dentro de 6 meses o incluso totalmente recuperado de la fibromialgia en 6 meses pero que sólo tienes que hacer una cosa, apuesto a que harías lo que hiciese falta, ¿verdad? El problema es que esa cosa que hay que hacer (etiquetémoslo como “El tratamiento de Hueftle”), no es un ejercicio ni una actividad; sino que es un cambio a un nivel muy profundo y difícil de alcanzar. Un cambio a nivel de creencias, pensamientos, emociones, actitudes, acciones y rutinas diarias. Y esto es un concepto tan amplio y ambiguo que es difícil incluso de acotar conceptualmente y tenerlo presente en todo momento desde que te levantas hasta que te acuestas, para evitar funcionar en “piloto automático”.

 

Si todavía no has empezado el tratamiento, sé que habrá una parte de ti que piense “¡No puede funcionar! ¡Es demasiado fácil!” o “He probado muchísimos tratamientos y nada ha funcionado. ¿Por qué intentar otra cosa?”. O quizá pienses: si realmente este tratamiento ha funcionado en miles de pacientes, ¿Por qué no se utiliza en los hospitales? ¿Por qué no se enseña en las facultades de medicina? ¿Por qué se sigue diciendo que la fibromialgia es incurable? Todas estas preguntas tienen respuesta en la web; pero el objetivo de este artículo no es entrar en cuestiones de protocolos médicos, y cuestiones legales y burocráticas sino transmitirte que es importante para poder mejorar no perder la fe. El escepticismo y la mente racional analítica resultan herramientas muy útiles en la vida diaria y en el trabajo, pero cuando se trata de tu curación pueden impedir tu progreso. Todos los meses recibo algunos emails de agradecimiento y testimonios de curación, y hay una cosa que se repite casi en la mitad de esos mensajes:

El hecho de manifestar que les ha salvado la vida tener una apertura mental suficiente como para entender que uno puede estar equivocado en sus creencias, en los juicios que emite respecto a todo lo que le rodea. Me expresan que haber sido capaces de realizar el Programa Terapéutico Completo a pesar de no creer en él, a pesar de no creer en la teoría del Síndrome de Miositis Tensional sobre la fibromialgia; les ha salvado la vida. Me expresan cosas como:

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“…no tenía muchas esperanzas en que esto funcionase, pero no podía quedarme de brazos cruzados sin intentarlo, y para mi sorpresa he conseguido superar totalmente la fibromialgia.”

“Aunque no pensaba que esta terapia fuese a curarme, ha funcionado. He mejorado en un 75% y ya me falta poco para poder decir que esta pesadilla ha ya ha pasado”

“a pesar de mi reticencia a ralizar el tratamiento, una amiga que…consiguió convencerme de que lo tenía que intentar y…ahora soy la apersona más feliz del mundo”

 

En definitiva muchas personas se han curado de fibromialgia o están casi curadas por el hecho de haber sido capaces de realizar el tratamiento a pesar de no creer en él. Como dice Hueftle, “no es necesario creer que el tratamiento funciona para poder curarse. Lo único que hace falta es realizarlo y observar lo que pasa. Algunas veces tener una mentalidad abierta puede cambiar el destino de una persona, puede marcar la diferencia entre una vida de sufrimiento y una de felicidad”.

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